El transporte de los animales

A veces hay que transportar a los animales de una granja a otra, al mercado o al matadero. Pueden viajar en camión o en tren, en barco o incluso en avión.

El transporte es una operación muy estresante. Como los animales no están acostumbrados al transporte pueden llegar a estresarse mucho durante los viajes. ¿Te imaginas lo que tiene que ser subirse a un vehículo abarrotado y que se mueve, sin entender lo que pasa ni saber a dónde te llevan? Estar en un entorno desconocido, con menos sitio en el que moverse, sin comida ni agua, y mezclado con animales desconocidos puede asustarles. Además, si las personas encargadas del transporte no han sido debidamente formadas, pueden causar más estrés a los animales por no manipularlos ni tratarlos de forma adecuada.

Una operación de transporte se puede dividir en tres partes::

  • Carga: los animales tienen que ir de la granja al camión, guiados por el granjero/cuidador. Ansiedad, miedo, olores y luces desconocidos son las sensaciones típicas de esta etapa. Por ello, las personas encargadas de meter a los animales en el camión tienen que tener mucha experiencia y ser muy pacientes, porque muchas veces los animales tienen que andar por rampas y superficies a los que no están acostumbrados, y pueden lesionarse o asustarse al entrar al camión. La calidad y seguridad de la rampa es esencial.
  • Viaje: a veces el transporte de los animales puede llevar varios días, lo que puede ser agotador. Falta de espacio, frío o calor, deshidratación… todo esto es típico durante el transporte. La Unión Europea tiene normas para asegurar que los animales tengan espacio, aire y agua suficientes durante el viaje, que no van con otros animales que les puedan provocar estrés y que puedan descansar un poco. Según las leyes europeas, los animales sólo pueden viajar durante cierto tiempo después del cual hay que bajarlos del camión, darles de comer y de beber y dejarlos descansar. Cualquier camión que se use para transportar animales debe estar limpio y desinfectado, con suelo antideslizante para evitar que se caigan y con una cama apropiada para viajes largos. La normativa europea prohíbe el transporte de animales enfermos o heridos, hembras preñadas y crías muy jóvenes. Hay que vigilar a los animales con frecuencia durante el trayecto para asegurarse de que no están sufriendo.
  • Descarga: cuando los animales llegan a su destino, hay que tener mucho cuidado al bajarlos del camión. Los animales estarán cansados en esta etapa; después de todo acaban de vivir una prueba muy dura. Los granjeros y los transportistas deben asegurarse de que pueden dejar el camión despacio y tranquilamente, para evitar que se asusten, se estresen o se lesionen. Hay que llevar a los animales a un lugar en el que puedan descansar para que se recuperen después del viaje.

Ahora que te has familiarizado con las dificultades relacionadas con el transporte de animales, y has aprendido a trasladarlos con cuidado, puedes jugar correcta y fácilmente. ¡Buena suerte!

La vida de los animalos